Adso escribe

L. no puede impedir que me exprese

acerca de mi

Yo soy Adso. SOY y de alguna manera ESTOY ligado a L. No me deja, muchas veces, expresarme. Se ha visto forzado a darme este lugar.

Paloma rota

Noviembre 14th, 2009

Cierta noche encontré un pájaro herido
Paloma rota en sus sentimientos
En su árbol, su luna,
Su corazón herido.

Te albergo en mi pecho,
Pájaro errante,
Seamos tristes y apasionados amantes.

Que cada rama de tu árbol
Sea testigo de nuestro amor
Que cada beso sobre tu cuerpo
Se abra como una flor.

Cura tus heridas, paloma hermosa
Cura tus heridas para poder volar
Que si arrastras las alas en esta vida
No dejaras de llorar.

Y no te acerques más a mi boca
Buscando el beso que no tendrás
Y no me hables del pasado
Que ya quiero olvidar

Abre tus alas y déjame,
Vete ya a volar
Que a tus heridas
Ya deje de sanar

Porque no hay lugar en tu pecho
Para mí que estoy herido
Herido de tanto amar.

Poema trunco

Octubre 22nd, 2009

El poema estaba trunco. Ramiro observaba sus manos. Luego miraba la hoja. Los trazos grises del lápiz mecánico la habían rebalsado. Aún así, el poema estaba trunco.

Truncas también quedaron las ilusiones, los planes, la imaginación, las tardes de domingo por callecitas de Belgrano.

No tendría más sentido seguir escribiendo ese poema, ya no hacía falta. En verdad, nunca lo hizo, pero la inspiración se había fugado delirante y serena por una ventana que la rutina, descuidada, dejó abierta. Tras de sí, regó una senda de pétalos de dudas que amenazaban como mareas en la cabeza de Ramiro. Recordó la palabra “marea” y pensó que sería ideal para el poema.

El poema estaba trunco y aún por la mitad parecía querer cobrar vida. Hablaba de las noches que Ramiro pasaba en esa habitación que no le pertenecía y en la cual conciliaba el sueño mejor que en la suya.

También hablaba de cosquillas en el estómago y sobre las ansias del reencuentro.

Nunca pensó en la posibilidad de que el poema encierre los sentimientos en la idea de un “buen recuerdo”.

Pensando en eso, consideró que el poema debía quedar trunco, después de todo, ya había perdido su inspiración.

PD: Nunca antes había escrito una poesía

No hace un día que publiqué, en el espacio del cuento del viernes, “La luna roja” de Roberto Arlt. Aún así no he compartido todo lo que quería sobre este autor. Es verdad que si bien, he leído pocos cuentos, me han calado muy adentro.

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Nuevamente viernes, quién lo diría. Creía que este día no llegaba más. Pero al final llegó, otra vez me he equivocado. En fin, la cuestión es que acá está el cuento del viernes (sí, ahora voy a tratar de postear un cuento por viernes)

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He visto pocas creaciones más ingeniosas que este video. Y si bien es una afirmación de peso, no es poca cosa porque estoy hablando de un video que aparece en Pollo robot (o Robot Chicken en inglés).

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Hace ya rato que quiero postear sobre este libro. Por un lado porque me encanta y le tengo un cariño muy especial. Y por otro, es mi manera de inaugurar esta biblioteca virtual en forma de blog, como una faceta más de este espacio.

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Operación Pandemia - Gripe A (N1H1)

Septiembre 18th, 2009

11 de Noviembre

Septiembre 14th, 2009

Si no fuera por las marcas en mi piel
Pensaría que todo fue un sueño.
La claridad del Sol, interrumpe el reposo.
Te busco a mi lado, en vano,
Ni tu aroma me ha quedado.

Una nueva noche juntos que recordar,
Un recuerdo prohibido, del cual no debemos hablar.
Una noche encendida,
En la cual nos cansamos de mar.
Una deuda pendiente, que había que saldar.

En mi pecho la aflicción
De no saber si todo fue real,
Mas la certeza de que
No volverá a pasar.
Y junto fuerzas para avanzar.

Y en la mañana clara y dorada
Del nuevo día que precede
Pienso que después de todo lo vivido
Seguimos buscando escapar, ambos,
De este amorío.

Un ayer cualquiera.

Septiembre 3rd, 2009

-I-

Ramiro esperaba que el tren de las 10 pm. salga. Los grises andenes de Retiro estaban vacíos, salvo uno. Había conseguido asiento y se había acurrucado en él, al lado de la ventana, justo  como quería. A pesar de la hora no quedaban muchos lugares libres.

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Porque es viernes, porque este cuento me encanta, porque es una forma de esparcir y compartir la magia de Cortázar. Por estas simples razones y porque sin ninguna razón este cuento me vuela la cebeza, cometo el simple acto de postearlo.

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